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PACTO ÉTICO EMPRESARIAL DE PANAMÁ
4.- Desarrollo de un Manual de Ética Empresarial, y de otras
herramientas de capacitación.
Reconocemos la conveniencia de contar con un
Manual de Ética Empresarial para el fortalecimiento y vigencia
permanente de una cultura ética en las empresas, y como una
herramienta complementaria dentro de los procesos de capacitación y
seguimiento.
5.- Coalición entre el sector público, la
sociedad civil, y el sector privado.
Manifestamos nuestra anuencia y disposición de
invitar al gobierno nacional, y a la sociedad civil, para que en
forma conjunta con el sector privado se establezca una coalición y
mecanismo de coordinación, implementación y monitoreo permanente, en
torno al tema de la conducta ética en la sociedad panameña, el
diagnóstico del problema en forma integral, y posibles soluciones
concretas y efectivas, con efectos sostenibles y duraderos.
6.- Instaurar el actuar ético empresarial en una
forma sostenible y duradera.
El “actuar ético” supone transparencia, y
que en toda empresa se ejerza un verdadero liderazgo ético; que se
le de el valor que corresponde a una conducta ética. Supone que los
integrantes de una empresa, empleados y empleadores, actúen en el
ejercicio o desempeño de sus funciones diarias teniendo siempre en
mente preceptos éticos básicos, con base en lo que llamamos un buen
“gobierno corporativo”, que no es más que un conjunto de
principios y actos mediante los cuales se planifican
estratégicamente y se fijan los principales objetivos,
estableciéndose los procesos de seguimiento sujetos a controles
internos y externos, para la verificación de su efectiva ejecución.
Al hacer alusión a “principios”, nos
referimos a principios generales tales como la probidad; prudencia;
justicia; templanza; idoneidad; responsabilidad; obediencia; y a
principios particulares tales como la aptitud; capacitación;
legalidad en la actuación; veracidad; discreción; transparencia;
equidad; igualdad de trato; ejercicio adecuado de las funciones
inherentes a cada cargo; uso adecuado de los bienes de la empresa;
uso adecuado del tiempo de trabajo; colaboración; uso adecuado de la
información; obligación de denunciar actos de corrupción; dignidad y
decoro en la actuación; honor; tolerancia; equilibrio en el
discernimiento, etc.
Nos comprometemos a desarrollar una iniciativa
integral en materia de ética empresarial tendiente al reconocimiento
y adopción de los referidos principios, y el fomento e
implementación de un buen gobierno corporativo en las empresas, en
forma sostenible y duradera.
7.- Mecanismo de evaluación y certificación de la
conducta ética en las empresas.
La generación e implementación de nuevos
paradigmas quedarían en el aire e incompletos sin procesos
reeducativos, publicidad a lo interno y externo de la corporación,
así como el establecimiento de registros y archivos, capaces de
soportar una auditoria general (“Auditoria Ética”, si se
quiere) que abarque lo expuesto, ya sea ésta interna o externa, y la
apropiada publicidad de resultados.
Entender, aplicar y aceptar el nuevo concepto de forma integral
implica la anuencia a someterse formalmente y de manera pública, a
un proceso de evaluación y certificación, sobre la forma como se
adoptan las decisiones éticas en las distintas empresas, quién las
adopta y cómo son las mismas revisadas dentro de una empresa. Lo
anterior, sumado a la comprensión de que ello agrega valor y
promueve beneficios tangibles a las empresas, sean del tamaño que
sean, que desean diseminar de manera transparente su apego y
valorización de aquello que abarcan, en todas sus dimensiones,
particularmente en materia de actitudes y conductas estructuradas
hacia el “actuar ético”.
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