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Centro Financiero
REGULACIÓN
SECCIÓN
sea aprobado por el equipo técnico del
Comité de Supervisión Bancaria de Ba-
silea tendría entonces que ser adaptado
a cada jurisdicción nacional. En dicho
caso ocurriría lo que se predijo durante
las audiencias de discusión convocadas
por el comité; un modelo de estructu-
ra global, pero calibrado con paráme-
tros de naturaleza nacional. Si esto se
convierte en una norma imperativa sin
que medie otra opción en cada país, el
trabajo de muchos años de los bancos
en el desarrollo de metodologías inter-
nas para la mitigación y administración
del riesgo de crédito prácticamente se
perdería. Esto sería un cambio en las re-
glas del juego de suma importancia en
los últimos 12 años. Aparte de generar
una simplificación y uniformidad en la
manera de medir el riesgo de crédito, el
nuevo modelo puede volverse un factor
que amplifique la dirección del ciclo de
las variables crediticias. Esto en razón
a que privilegia las variables de ingreso
y mora como principales variables de
estudio.
Un tercer escenario plausible es que
no se publique ninguna recomendación
sobre modelos internos y modelos de
administración de riesgo crediticio. El
argumento sobre el cual dicha suposi-
ción hipotética se sustenta, sería que
por un lado ya existe suficiente opo-
sición de parte de la banca europea
para que este trabajo salga tal y como
ha sido planteado. Además, el nuevo
talante de la política de regulación y
supervisión en los Estados Unidos es
el de desregular. Sobre este tema, bien
valdría la pena señalar que el nuevo
gobierno de los Estados Unidos puede
cambiar su postura y promover que an-
tes de nuevas exigencias a la industria,
estas se simplifiquen. En este escena-
rio, donde la cooperación y el consenso
no se alcanza, el perdedor es el multi-
lateralismo que el G-20 ha querido pro-
mover desde el año 2001.
Allí surge la pregunta, de ¿qué línea de
trabajo adoptarán los países emergen-
tes? En particular ¿qué pasará con los
países emergentes que no pertenecen
al G-20?
Si bien el Comité de Supervisión Banca-
ria de Basilea en su comunicado de co-
mienzos de año habló de concluir este
tema en plazos cercanos, hoy existen
suficientes elementos para pensar que
existen dificultades para alcanzar un
consenso en esta primera parte del año
2017. Esto constituye un escollo para
cerrar las llamadas reformas de Basilea
III que se vienen implementando desde
el año 2010.
Sin duda, el actual momento no resulta
gratificante para el negocio bancario.
Mientras que por un lado existen incer-
tidumbre regulatoria y onerosas cargas
para cumplir con las exigencias de las
autoridades nacionales, por otro se ve
con desconcierto que nuevos actores
en el mercado financiero incursionan
en el mercado sin que medien unas re-
glas mínimas que garanticen una com-
petencia equitativa.
La historia tiene diferentes ingredientes
y ha sido muy comentada en los me-
dios internacionales. Recientemente se
conoció por parte de la opinión pública
una carta dirigida a Janet Yellen el pa-
sado 31 de enero por parte del repre-
sentante a la Cámara Patrick T McHen-
ry (Republicano) otorga unas pistas
al respecto: “It is incumbent upon all
regulator to support US economy, and
scrutinize international agreements
that are killing american Jobs”.
En su réplica la señora Yanet Yellen el
10 de febrero de 2017 contesta que los
acuerdos de Basilea: “crean un pode-
roso estándar regulatorio que mejora
la estabilidad financiera del sistema
financiero de los Estados Unidos”
Al respecto y adicionalmente, el pasa-
do 10 de febrero el miembro del FOMC
Daniel Tarrullo, renunció a su posición,
pese a tener el derecho al cargo hasta
el 2022.
Tarrullo era el encargado de la super-
visión financiera y dedicó su cargo a
aplicar la ley Dodd-Frank.
Muchos consideran que el cambio
de talante y la disputa política que se
avecina para nombrar 2 miembros del
FOMC apresuraron la renuncia. A la
hora de escribir esta nota de trabajo, se
desconocía algún candidato o nomina-
do a dicho cargo.
Para muchos observadores como
Howard Davies (ex gobernador del Bank
of England) la tensión entre el Financial
Stability Board y los Estados Unidos
podría poner en riesgo los procesos de
colaboración internacional que han fun-
cionado durante los últimos 30 años en
materia de mejores prácticas de regu-
lación y supervisión financiera.
El pasado marzo el CSBB mencionó su
compromiso por lograr un consenso y
concluir con las reformas de BIII. Sin
embargo, tampoco mencionó una fe-
cha de cierre o algún avance sustan-
cial. En ese orden de ideas, a la fecha,
el desarrollo y cierre de las propuestas
del llamado Basilea III sigue teniendo a
la banca del mundo en vilo.
Documento preparado por la Secreta-
ría General de FELABAN.
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