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Centro Financiero
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14. Las casas de valores en Panamá
están exentas de FATCA.
La presta-
ción de servicios relacionados con una
casa de valores requiere un registro con
la Superintendencia del Mercado de Va-
lores de Panamá (SMV) y la obtención
de una licencia. Las actividades de es-
tas entidades están claramente enmar-
cadas dentro del concepto de adminis-
trar recursos de terceros o el de proveer
asesoramiento profesional. A pesar de
esto, muchos asesores de FATCA han
llevado a sus clientes a pensar que los
mismos no están sujetos a esta ley y por
lo tanto no deben realizar ninguna labor
para cumplir con la misma. Los aseso-
res de inversión calificados, ya sea por
la licencia que mantienen o por las labo-
res que realizan, están sujetos a FATCA,
aun cuando no estén tocando el dinero
de sus clientes. El riesgo asociado con
no cumplir con esta medida podría re-
sultar en retenciones u otras acciones
punitivas o de carácter financiero ad-
verso para la entidad.
15. Custodia no es Salvaguarda.
Mu-
chas entidades han sido asesoradas en
relación a su obligación bajo FATCA por
estar prestando el servicio de custodia
de valores. Un análisis minucioso de las
labores que se realizan al prestar este
servicio, demostraría que lo que verda-
deramente se está haciendo es salva-
guardando los mismos. La confusión
radica en la traducción de la palabra
custody, que se menciona en FATCA,
con el término custodia en español
que parecieran igual, sin embargo el
término en inglés implica que se tiene
algún tipo de poder o autoridad sobre
los valores. La falta de autoridad algu-
na reduce el llamado servicio de cus-
todia de valores a uno de salvaguarda
de valores que esta fuera del alcance
de FATCA. Esta salvaguarda, llamada
safekeeping en inglés, está relacionada
con la protección física del instrumento
sin que se tenga autoridad o inherencia
alguna sobre el mismo. El equivalente
de este servicio lo vemos en los ban-
cos que ofrecen el servicio de cajas de
seguridad sin saber el contenido de las
mismas ni tener autoridad alguna so-
bre lo que se guarda. La clasificación
indebida del servicio prestado podría
llevar a una entidad a incurrir en gastos
innecesarios para cumplir con FATCA
y, peor aún, a reportar información de
un cliente que no está sujeto a reporte.
Las entidades deben estar claras en re-
lación a las cláusulas contractuales de
los servicios que ofrecen para mitigar
los riesgos creados por una interpreta-
ción errada.
16. Las PIC no necesitan GIIN.
Las
llamadas Personal Investment Com-
panies (PIC) son NFFE utilizadas para
administrar recursos personales, fami-
liares o de un grupo cautivo. Muchos
consideran que estas entidades están
exentas de FATCA por no captar re-
cursos del público; esta interpretación
errónea aumenta los riesgos de accio-
nes adversas. Las PIC y aquellas NFFE
que han expedido un poder discrecio-
nario sobre su cuenta a una institución
financiera, están sujetas a FATCA y
deben obtener un Número de Identifi-
cación de Intermediario Global (GIIN)
que se ajuste a las transacciones que
realizan y al IGA que prevalece en su
jurisdicción. En su defecto, las mismas
pudieran ser patrocinadas por un patro-
cinador autorizado de FATCA y utilizar
el GIIN de este patrocinador para cum-
plir con esta ley foránea.
FATCA faculta a las instituciones finan-
cieras a asumir ciertos riesgos, bajo su
política de Conozca al Cliente, permi-
tiendo de manera explícita la clasifica-
ción de las PIC como Owner-Documen-
ted Foreign Financial Institution (ODFFI)
y así obviar el requisito de un GIIN. Esta
potestad es exclusiva de la institución
financiera en donde la PIC mantiene la
cuenta bancaria o financiera, y la ma-
yoría de las instituciones financieras
no han aceptado que sus clientes le
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