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Centro Financiero
su vez, se encuentran condicionados por
el comportamiento de las autoridades
e instituciones de gobierno del país, en
cuanto a sus responsabilidades en la ad-
ministración de los recursos del Estado.
La correcta y eficiente gestión pública,
tranquiliza a los mercados y ello coadyu-
va a que la inflación tienda a estabilizarse
o no insinuarse de modo preocupante.
Lo contrario, sensibiliza a los mercados
y ello facilita a que la inflación, no solo
comience a tornarse realmente preocu-
pante sino que continúe potenciándose.
Culpar a las concentraciones económi-
cas del fenómeno inflacionario, es no
entender la economía ni la política. Las
concentraciones económicas y dominan-
tes, configuran un fenómeno microeco-
nómico, para las cuales están previstas
las leyes de defensa del mercado y de la
competencia. En cambio, la inflación es
un fenómeno macroeconómico, donde la
aptitud de gestión y administración del
gobierno es determinante.
La experiencia indica que cuando la infla-
ción se ha desatado, las soluciones ge-
nerales (índices, parámetros o cláusulas
de ajuste) que se implementen, no dan
resultados positivos. Todo lo contrario,
consolidan y realimentan el fenómeno
1.
NUSSBAUM, Arthur “Derecho monetario nacional e in-
ternacional”, Cap. II, Sec. 13, Num. V, p. 293, Buenos
Aires – Año 1954.
2.
En este aspecto, Panamá tiene una ventaja impor-
tante. Su unidad monetaria es el “Balboa”, pero ella
coexiste con el dólar estadounidense, a quien también
se le reconoce “curso legal” en el país, por un valor
nominal igual al de la referida moneda panameña. Es
decir, existe un sistema bimonetario, por lo que la
política monetaria resulta automática, que responde
a factores endógenos. Así se garantiza la estabilidad
monetaria, lo que posibilita que se elimine el riesgo
cambiario. Un paso muy importante.
inflacionario.
1
Igual suerte corren los au-
mentos tarifarios o salariales, que se di-
luyen por la inflación.
Por lo tanto, la inflación no se combate
con regulaciones como es muy común
predicar sino con
gestión y solución
de
los problemas cotidianos, factores que
pueden hacer renacer la confianza social.
Las transacciones económicas y finan-
cieras, tanto en el sector privado como
en el público y en el orden nacional como
internacional, necesariamente requieren
contar con administraciones idóneas en
lo público como privado, para darle flui-
dez a los negocios y los servicios que ha-
cen a la vida social, generando un circuito
virtuoso de la actividad ciudadana.
En el dinámico y globalizado mundo
económico y financiero, la confiabilidad
monetaria y económica constituye una
política de Estado de todo país serio, en
virtud de que el dinero carece de valor in-
trínseco (tinta y papel) y sólo tiene el valor
nominal que la autoridad le asigna, que
es de significativa naturaleza fiduciaria.
Por ello, el factor psicológico, es relevan-
te en virtud de configurar el motivo por el
que la moneda de un país sea aceptada
(intercambio) y/o atesorada (ahorro).
2
De modo tal, que esa confiabilidad, sólo
es viable conforme sea el respaldo que
tenga esa moneda.
¿Y cuál es la base de sustentación de ese
respaldo psicológico? En mi opinión, hay
cuatro factores relevantes:
Reservas internacionales acumuladas
y administradas eficientemente.
Respeto de las instituciones consagra-
das por las leyes de organización del
país.
Fortaleza de sus estructuras produc-
tivas y su integración nacional como
internacional.
Calidad de la gestión y administración
de la cosa pública, por parte de los go-
biernos.
Fácil resulta deducir que, si alguna de
estas variables no funciona, el grado de
confiabilidad social entra en crisis, con
macro efectos inevitablemente pernicio-
sos para el conjunto de la sociedad. Más
grave aún, si esos cuatro factores funcio-
nan enfrentados entre sí o no funcionan.
Es vital recordar y aprehender que la es-
tabilidad monetaria, económica y finan-
ciera permite:
• Alentar las posibilidades de proyec-
tarse al futuro y decidir inversiones y
emprendimientos.
• Sincronizar los flujos entre acreencias
y pasivos, evitando las especulacio-
nes circunstanciales en los compro-
misos y relaciones contraídos.
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