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Centro Financiero
Mariano Rivera:
Un Maestro de Zen con un Difícil o Vil “Cutter”
Fuente: New York Times
En un deporte en el que la per-
fección es elusiva, él era confia-
blemente sublime.
En la vocación de alto estrés de lanzador
del noveno episodio dominado por perso-
nalidades teatrales, él era la personifica-
ción de la calma Zen - un sereno maestro
Jedi entre cabezas calientes y una casi
interplanetaria fuente de comportamiento
y gracia en el mundo arenoso del Beisbol
de las Grandes Ligas.
Él fue el relevista que llegó al son de los
truenos de la pieza “Enter Sandman” del
conjunto Metallica, un cerrador quien
confiablemente daba el cierre - apagando
las luces de los mejores bateadores de la
liga, cerrando casi todas las puertas. Era
temido como el silencioso matador de los
Yankees, su infalible arma - Señor Auto-
mático. Pero era también el miembro del
Imperio del Mal (“Evil Empire”) - como
llaman a los Yankees - tan respetado por
fanáticos enemigos que fue festejado, en
este su último año, en otros estadios a
todo la largo y ancho del país, incluso el
estadio Fenway Park en Boston, donde
fue proclamado como “un caballero de
verdad, un competidor aguerrido y un
muy valioso enemigo”.
Mariano Rivera entendió lo que Steve
Jobs, Lao Tzu y Bruce Lee entendieron:
que la simplicidad es un arte y una fuer-
za, una fuente de alegría de belleza y
de poder. El mejor cerrador de todos los
tiempos, que pudiera llegar a ser el primer
jugador en ganar por unanimidad la elec-
ción al Salón de la Fama, hizo todo con
básicamente un solo lanzamiento: la “cut”
rápida (“cut fastball”). La bola se movía
con tal velocidad y hechicería que pare-
cía retar las leyes de física, rompiendo
cientos de bates y destrozando muchos
más sueños. Era un lanzamiento hecho
con suave elegancia y economía brutal,
un lanzamiento que Rivera podía hacer a
1...,32,33,34,35,36,37,38,39,40,41 43,44,45,46,47,48,49,50,51,52,...64
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